Categoría: Dermis

  • Exfoliación con Principios Activos

    Exfoliación con Principios Activos

    Introducción a la exfoliación con principios activos

    La exfoliación con activos químicos o enzimáticos es una forma suave, profunda y controlada de renovar la piel. Estos ingredientes trabajan a nivel molecular, disolviendo los enlaces que mantienen unidas las células muertas en la superficie cutánea. A diferencia de los exfoliantes físicos, no requieren fricción y ofrecen una exfoliación más uniforme, menos agresiva y apta para prácticamente cualquier tipo de piel.

    La transformación de la piel: Antes y Después

    ANTES de exfoliar, la piel enfrenta varios desafíos:

    • Poros obstruidos e infectados que acumulan impurezas
    • Superficie áspera y envejecida con falta de luminosidad
    • Arrugas, líneas y manchas que afectan la apariencia joven de la piel

    DESPUÉS de una exfoliación correcta y constante, la piel experimenta una transformación notable:

    • Los poros se purifican y se minimizan
    • Se eliminan las infecciones profundas en la superficie cutánea
    • Se estimula la producción de colágeno para suavizar líneas, arrugas y manchas
    • La piel recupera su luminosidad y textura suave

    Entre sus beneficios destacan: mejorar la textura, aportar luminosidad, reducir poros dilatados, disminuir manchas, prevenir acné y potenciar la absorción de otros productos. Con un uso adecuado, también ayudan a suavizar líneas finas, estimular la producción de colágeno y promover una piel más joven, purificada y radiante.

    Tipos de principios activos exfoliantes

    Ácidos Alfa-Hidroxi (AHA)

    Los AHA son solubles en agua y actúan en las capas superficiales de la piel. Son perfectos para pieles secas, apagadas o con signos de fotoenvejecimiento.

    Ácido glicólico

    Es uno de los exfoliantes más efectivos gracias a su tamaño molecular pequeño, que le permite penetrar profundamente. Ayuda a tratar manchas, líneas finas y textura irregular. Es ideal comenzar con concentraciones bajas.

    Ácido láctico

    Más suave que el glicólico y con beneficios hidratantes. Es una excelente opción para pieles sensibles o personas que se inician en la exfoliación química.

    Ácido mandélico

    Con una molécula grande y acción lenta, es el AHA más tolerado por pieles sensibles, con acné o rosácea. También cuenta con propiedades antibacterianas.

    Ácidos Beta-Hidroxi (BHA)

    Los BHA son solubles en aceite, lo que les permite penetrar en los poros y exfoliar desde el interior. Por esta razón son ideales para piel grasa o con tendencia acneica.

    Ácido salicílico

    El más conocido de los BHA. Disuelve el exceso de sebo, desbloquea poros, reduce inflamación y combate el acné. Suele usarse entre 0.5 % y 2 %.

    Enzimas naturales

    Las enzimas exfoliantes trabajan «digiriendo» únicamente las células muertas, sin irritar la piel viva. Son increíblemente suaves y compatibles con pieles delicadas.

    Papaína

    Proveniente de la papaya, suaviza y uniforma la piel, además de aportar beneficios calmantes.

    Bromelina

    Extraída de la piña. Suaviza, reduce inflamación y funciona especialmente bien en mascarillas aplicadas sobre piel húmeda.

    Retinoides

    Aunque no exfolian directamente, estimulan la renovación celular y favorecen la eliminación de células muertas. Son potentes para tratar envejecimiento, acné, manchas y textura irregular. Incluyen retinol, retinaldehído y ácido retinoico (este último disponible solo con receta).

    Cómo elegir el principio activo ideal

    Según tu tipo de piel

    Grasa o mixta: Ácido salicílico para limpiar poros y controlar el sebo; el glicólico también puede funcionar.

    Seca: AHA como el glicólico o láctico aportan exfoliación e hidratación.

    Sensible: Ácido mandélico, PHA o enzimas naturales son opciones seguras.

    Madura: La combinación de AHA y retinoides ayuda a mejorar firmeza, luminosidad y líneas finas.

    Con acné: El salicílico es el más eficaz; el mandélico es una excelente alternativa menos irritante.

    Según tus preocupaciones específicas

    Poros obstruidos e infectados: Ácido salicílico para penetrar profundamente y purificar; el glicólico también es efectivo.

    Infecciones de la piel: Ácido salicílico por sus propiedades antibacterianas; mandélico como alternativa suave.

    Manchas o hiperpigmentación: Glicólico, mandélico, kójico o retinoides.

    Poros dilatados o textura irregular: Glicólico o salicílico.

    Líneas finas y envejecimiento: Retinoides y AHA para estimular la producción de colágeno.

    Acné activo: Salicílico como primera opción.

    Rosácea o piel reactiva: Enzimas o mandélico suave.

    Sensibilidad generalizada: Láctico en baja concentración o PHA.

    Concentración y pH recomendados

    AHA: 5–10 % para principiantes; hasta 20 % para usuarios avanzados. pH entre 3.0 y 4.0.

    BHA: 0.5–2 %. pH entre 3.0 y 4.0.

    Retinol: 0.25–0.5 % al inicio; hasta 1 % para uso avanzado.

    Enzimas: Generalmente entre 1–5 %.

    Siempre es mejor comenzar con concentraciones bajas y aumentar gradualmente para evitar irritación.

    Cómo aplicar correctamente los exfoliantes

    Frecuencia de uso

    La piel necesita tiempo para adaptarse. Lo ideal es introducir los activos poco a poco:

    AHA o BHA suaves: Dos o tres veces por semana.

    AHA o BHA más potentes: Una o dos veces por semana.

    Retinoides: Empezar con una o dos aplicaciones semanales y aumentar progresivamente.

    Enzimas: Uno o dos usos por semana en formato mascarilla.

    Evita usar varios exfoliantes fuertes el mismo día.

    Mejor momento del día

    AHA: Funcionan mejor por la noche, ya que aumentan la sensibilidad al sol.

    BHA: Se pueden usar de día o de noche, aunque la noche suele ser más segura.

    Retinoides: Siempre deben aplicarse de noche.

    Enzimas: Pueden utilizarse en cualquier momento, aunque la noche facilita la recuperación de la piel.

    Y lo más importante: cuando uses cualquier exfoliante químico, el protector solar se vuelve obligatorio cada mañana.

    Productos complementarios

    Para maximizar resultados y reducir irritación:

    • Limpiador suave que no deshidrate
    • Hidratantes con ácido hialurónico, ceramidas o niacinamida
    • Protector solar de amplio espectro SPF 30 o superior
    • Antioxidantes como vitamina C por la mañana
    • Ingredientes calmantes como aloe vera, centella asiática o pantenol
  • Los Tipos de Piel Más Comunes

    Los Tipos de Piel Más Comunes

    Introducción

    Conocer tu tipo de piel es fundamental para elegir los productos y tratamientos adecuados. Aunque cada persona es única, los dermatólogos han identificado varios tipos de piel principales que nos ayudan a entender mejor nuestras necesidades de cuidado.

    Los 5 Tipos de Piel Principales

    1. Piel Normal

    La piel normal es equilibrada: ni demasiado seca ni demasiado grasa. Presenta poros pequeños, buena circulación y una textura suave.

    Características:

    • Textura uniforme y suave
    • Poros poco visibles
    • Sin imperfecciones significativas
    • No presenta sensibilidad excesiva

    2. Piel Seca

    La piel seca produce menos sebo que la piel normal, lo que resulta en una falta de lípidos necesarios para retener la humedad.

    Características:

    • Sensación de tirantez
    • Textura áspera o escamosa
    • Poros casi invisibles
    • Tendencia a la descamación y agrietamiento
    • Mayor visibilidad de líneas finas

    3. Piel Grasa

    Este tipo de piel se caracteriza por una producción excesiva de sebo, lo que resulta en un aspecto brillante y poros dilatados.

    Características:

    • Brillo visible, especialmente en zona T
    • Poros dilatados y visibles
    • Tendencia a puntos negros y acné
    • Maquillaje se corre fácilmente

    4. Piel Mixta

    La piel mixta es el tipo más común. Combina características de piel grasa en la zona T (frente, nariz y mentón) y piel normal o seca en las mejillas.

    Características:

    • Zona T brillante con poros dilatados
    • Mejillas normales o secas
    • Puntos negros ocasionales en la nariz
    • Requiere cuidado diferenciado por zonas

    5. Piel Sensible

    La piel sensible puede ser seca, normal, grasa o mixta, pero se caracteriza principalmente por su reactividad a ciertos productos o factores ambientales.

    Características:

    • Enrojecimiento frecuente
    • Sensación de picazón o ardor
    • Reacciones a productos cosméticos
    • Tendencia a la irritación
    • Capilares visibles

    Cómo Identificar Tu Tipo de Piel

    Para determinar tu tipo de piel, puedes hacer la prueba del pañuelo:

    1. Lava tu cara con un limpiador suave
    2. Espera 30 minutos sin aplicar ningún producto
    3. Presiona un pañuelo limpio contra diferentes áreas de tu rostro
    4. Observa si hay residuos de grasa en el pañuelo

    Consejos Generales de Cuidado

    Independientemente de tu tipo de piel, algunos cuidados son universales:

    • Usa protector solar diariamente
    • Mantente hidratado bebiendo suficiente agua
    • Limpia tu rostro dos veces al día
    • No te acuestes con maquillaje
    • Consulta a un dermatólogo para recomendaciones personalizadas

    Conclusión

    Entender tu tipo de piel es el primer paso hacia una rutina de cuidado efectiva. Recuerda que tu tipo de piel puede cambiar con el tiempo debido a factores como la edad, el clima, las hormonas y el estilo de vida, así que es importante reevaluar tus necesidades periódicamente.